Ciudad de la Furia

Agustín Morazzoni
Profesor/es: Juan Carlos Castro Domínguez
Proyecto Fin de Grado
2017-18
Infraestructura, Gestión Urbana, Narrativa Personal

Se plantea una infraestructura de recogida de agua en la que se favorece el empoderamiento social y se reutilizan los procesos basándose en fuentes de energías pasivas y renovables.

El crecimiento desmesurado de la ciudad de Buenos Aires en siglo XX trajo consigo la creación de barrios de emergencia para los  trabajadores inmigrantes y locales con bajos recursos. Estos barrios estaban planteados para una pequeña porción de gente y se proyectaban para una vida urbana muy corta. Por diversos motivos: organizativos y corrupción en su mayor medida estos barrios dejaron de ser temporales para convertirse en permanentes. Comenzaron a crecer mediante el empoderamiento: toma de terrenos y autoconstrucción manteniendo los servicios primitivos, llegando al presente en el que en su gran mayoría no tienen servicios básicos como red de agua potable, cloacal, eléctrica, entre otros.

Ante esta problemática aparece este proyecto, el cual se centra en uno de estos asentamientos informales, la villa 31. Se trata de un asentamiento que divide dos de los barrios más importantes de la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA), en él, las luchas políticas y de clases lo llevaron a un estado de deterioro sobre el que se continuó edificando de manera hacinada, con precariedad y sin bases teóricas que respalden las construcciones. Un ejemplo práctico de lo que representanta la sociedad porteña.

Se parte de una proyección potencialmente infraestructural en la que tras analizar los tratamientos del agua se toma la decisión de realizar dos procesos: saneamiento y abastecimiento. El saneamiento separa el líquido del sólido, usando el primero para el riego de cultivos y el segundo para la obtención de biogás. En el abastecimiento se almacenará el agua de lluvia en la autopista y con captadores de polución se sintetizará para filtrarla y potabilizarla.

Todo este proceso infraestructural se enraizará en la villa, resumiéndose en tuberías de abastecimiento y retorno junto con sus sistemas de apoyo (impulsión, almacenamiento, ventilación y energía). Los recorridos se diseñan respetando lo existente, con la intención de potenciar el empoderamiento social, ya que fue la manera en la que estos asentamientos se consolidaron.

De este modo se proyecta una ficción, se interpreta como los ciudadanos de la villa podrían tomar uso de la infraestructura basándose en el estudio de programas y actividades de ésta. Aparece así una arquitectura en plataformas sustentadas por la instalación en la cual se desarrollan mercados, gastronomía y espacios de cobijo que potencian la aparición de posibles viviendas, circulación o almacenamiento.

Como fruto de esta ficción se aporta una visión de futuro en el desarrollo de la villa, por tanto, aparecen una serie de elementos como consecuencia del tratamiento de aguas:

_CAPTADORES DE POLUCION Y TORRES DEPÓSITO: Como consecuencia del proceso de potabilización, en el que el agua pluvial se almacena en la autopista, aparecen en primer lugar captadores de polución que se encargan de sintetizar la contaminación, tamizarla y proyectarla sobre el lecho de la autopista. Ésta se encargará del proceso de filtración del agua para potabilizarla.

En segundo lugar, el agua ya una vez potabilizada se envía por gravedad a los depósitos. Estos depósitos son torres que se proyectan con salientes estructurales que permitirán flexibilidad de crecimiento residencial que responda tanto al empoderamiento como al aumento demográfico.

_MOLINOS y ABASTECIMIENTO ELÉCTRICO: En el proceso de recogida de aguas residuales, con el fin de evitar pendientes se desarrolla un sistema de impulsión con el viento como fuente de energía. Estas torres se encargan de impulsar el agua residual para llevarla a la planta de tratamiento y parte de la energía residual se transforma en energía eléctrica tanto para el abastecimiento residencial como el de los programas.

_TORRES DE CULTIVO: El crecimiento desmesurado de la población trae consigo un aumento de la demanda mayor de alimentos, llegando al punto en el que el área proyectada para cultivos no dará a basto.

Esto implica contemplar la idea de cultivos en altura. Las torres de cultivo se encargan tanto de cultivar como de conservar los alimentos. El objetivo que busca constantemente el proyecto es generar un ciclo alimenticio y de servicios básicos basados en el insumo, donde los desechos se convierten en recursos.

Tutores: JUAN CARLOS CASTRO DOMÍNGUEZ (Proyectos Arquitectónicos) + PABLO MARTÍ CIRIQUIAN (Urbanismo y Ordenación del Territorio)